El pasado viernes, primer día de este mes de junio, nos convertimos nuevamente en papás. Las ecografías ya nos confirmaron que iba a ser una niña, y la hemos llamado Julia. Pesó tres kilos y trescientos cincuenta gramos y midió cincuenta y un centímetros. Es una preciosidad de criatura que nos tiene embelesados desde su nacimiento, del que fui testigo sin sobresaltos ni sorpresas. Y para muestra de nuestra dicha, un botón: 









